Antiguo Testamento
Levítico 7:28-9:6
La porción de los sacerdotes
28El Señor ordenó a Moisés
29que dijera a los israelitas: «El que ofrezca al Señor un sacrificio de comunión deberá presentar al Señor parte de ese sacrificio,
30y presentarle también una ofrenda puesta al fuego. Llevará la grasa y el pecho, y mecerá ante el Señor el pecho de la víctima como ofrenda mecida.
31El sacerdote quemará la grasa en el altar, pero el pecho será para Aarón y sus hijos.
32Al sacerdote se le dará, como contribución, el muslo derecho del sacrificio de comunión.
33El muslo derecho será la porción del sacerdote a quien le toque ofrecer la sangre y la grasa del sacrificio.
34Porque de los sacrificios de comunión que ofrecen los israelitas, yo he tomado el pecho mecido y el muslo para dárselos, como contribución, al sacerdote Aarón y a sus hijos. Este será un estatuto perpetuo entre los israelitas».
35De las ofrendas puestas al fuego ante el Señor, esa es la porción consagrada para Aarón y sus hijos desde el día en que Moisés se los presentó al Señor como sacerdotes.
36El día en que fueron ungidos, el Señor ordenó a los israelitas darles esa porción. Es un estatuto perpetuo para sus descendientes.
37Esta es la ley respecto a los holocaustos, las ofrendas de cereales, los sacrificios el perdón, los sacrificios por la culpa, los sacrificios de ordenación y los sacrificios de comunión.
38El Señor se la dio a Moisés en el monte Sinaí el día en que mandó a los israelitas presentarle ofrendas en el desierto de Sinaí.
Levítico 8
La ordenación de Aarón y sus hijos
8:1-36 – Éx 29:1-37
1El Señor dijo a Moisés:
2«Toma a Aarón y a sus hijos, junto con sus vestiduras, el aceite de la unción, el ternero para el sacrificio por el perdón de pecados, los dos carneros y el canastillo de los panes sin levadura.
3Congrega luego a toda la comunidad a la entrada de la Tienda de reunión».
4Moisés llevó a cabo la orden del Señor y congregó a la comunidad a la entrada de la Tienda de reunión.
5Allí Moisés dijo: «Esto es lo que el Señor ha ordenado hacer».
6Acto seguido, Moisés hizo que se acercaran Aarón y sus hijos y los lavó con agua.
7A Aarón le puso la túnica y se la ciñó con la faja, luego lo cubrió con el manto y encima le puso el efod, ciñéndoselo con la cinta del mismo.
8Enseguida le colocó el pectoral y sobre este puso el urim y el tumim.
9Por último, le colocó el turbante en la cabeza y en la parte delantera puso la placa de oro, la tiara sagrada, tal como el Señor se lo había mandado.
10Después Moisés tomó el aceite de la unción y ungió el santuario junto con todo lo que había en él para consagrarlos.
11Siete veces roció el aceite sobre el altar para ungirlo y consagrarlo junto con el recipiente de bronce, su base y todos sus utensilios.
12Luego, para consagrar a Aarón, lo ungió derramando sobre su cabeza un poco del aceite de la unción.
13Acto seguido, Moisés hizo que los hijos de Aarón se acercaran. Entonces los vistió con las túnicas, se las ciñó con la faja y les sujetó las mitras, tal como el Señor se lo había mandado.
14Luego hizo traer el novillo del sacrificio por el perdón, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del novillo.
15Después Moisés lo degolló, tomó un poco de sangre con el dedo y la untó en los cuernos alrededor del altar para purificarlo. El resto de la sangre la derramó al pie del altar, y así lo consagró y lo purificó.
16Luego Moisés tomó toda la grasa que cubre los intestinos, el lóbulo del hígado, los dos riñones y su grasa, y los quemó sobre el altar.
17Pero el resto del novillo, es decir, la piel, la carne y el excremento, lo quemó en el fuego, fuera del campamento, tal como el Señor se lo había mandado.
18Moisés mandó traer el carnero del holocausto, para que Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del carnero.
19Moisés lo sacrificó y roció la sangre alrededor del altar.
20Cortó luego el carnero en trozos y quemó la cabeza, los trozos y el sebo.
21Lavó con agua los intestinos y las patas; luego quemó todo el carnero sobre el altar. Se trataba de un holocausto, de una ofrenda puesta al fuego, de aroma grato delante del Señor, tal como el Señor se lo había mandado.
22Después Moisés mandó traer el otro carnero, el del sacrificio de ordenación, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del carnero.
23Moisés lo degolló y, tomando un poco de la sangre, se la untó a Aarón en el lóbulo de la oreja derecha, en el pulgar de la mano derecha y en el dedo gordo del pie derecho.
24Además, hizo que los hijos de Aarón se acercaran y les untó sangre en el lóbulo de la oreja derecha, en el pulgar de la mano derecha y en el dedo gordo del pie derecho. Luego roció la sangre alrededor del altar.
25Tomó la grasa, la parte gorda de la cola, la grasa que recubre los intestinos, el lóbulo del hígado, los dos riñones con su grasa y el muslo derecho.
26Luego, del canastillo del pan sin levadura que estaba ante el Señor tomó un pan, una hojuela y una torta de pan hecha con aceite, lo colocó todo sobre la grasa y el muslo derecho.
27Todo esto lo meció y lo puso en las manos de Aarón y de sus hijos. Entonces Aarón lo ofreció ante el Señor como ofrenda mecida.
28Después Moisés tomó todo eso de sus manos y en presencia del Señor lo quemó en el altar, sobre el holocausto, como ofrenda de ordenación de aroma grato. Esa era una ofrenda puesta al fuego en honor del Señor.
29Luego, de la parte que le pertenecía de la ofrenda de ordenación, Moisés tomó el pecho del carnero y lo meció ante el Señor, tal como el Señor se lo había mandado.
30Moisés tomó un poco del aceite de la unción y de la sangre del altar, y roció a Aarón y a sus hijos junto con sus vestiduras. Así consagró Moisés a Aarón y a sus hijos, junto con sus vestiduras.
31Luego dijo Moisés a Aarón y a sus hijos: «Cocinen la carne a la entrada de la Tienda de reunión y cómanla allí junto con el pan del sacrificio de ordenación, tal como lo ordené cuando dije: “Aarón y sus hijos se lo comerán”.
32Quemen después en el fuego el resto de la carne y del pan.
33Quédense siete días a la entrada de la Tienda de reunión, hasta que se complete el rito de su ordenación, que dura siete días.
34El Señor mandó que se pidiera perdón por el pecado de ustedes, tal como se ha hecho hoy.
35Así que siete días con sus noches se quedarán a la entrada de la Tienda de reunión, cumpliendo con lo que el Señor ha ordenado, para que no mueran. Así me lo ha mandado el Señor».
36Y Aarón y sus hijos hicieron todo lo que el Señor había mandado por medio de Moisés.
Levítico 9
Los sacerdotes inician su ministerio
1Al octavo día Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los jefes de Israel.
2A Aarón le dijo: «Toma un ternero para el sacrificio de perdón de pecados y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y preséntaselos al Señor.
3Diles después a los israelitas: “Traigan un macho cabrío para el sacrificio por el perdón, un becerro y un cordero para el holocausto, ambos de un año y sin defecto.
4Traigan también un toro y un carnero para ofrecérselos al Señor como sacrificio de comunión; y traigan una ofrenda de cereal amasada con aceite. El Señor se manifestará hoy ante ustedes”».
5Los israelitas llevaron hasta la Tienda de reunión lo que Moisés había mandado; y toda la comunidad se acercó y se quedó de pie ante el Señor.
6Entonces Moisés dijo: «Esto es lo que el Señor les manda hacer, para que la gloria del Señor se manifieste ante ustedes».
Nuevo Testamento
Marcos 3:31-4:25
La madre y los hermanos de Jesús
3:31-33 – Mt 12:46-50; Lc 8:19-21
31En eso llegaron la madre y los hermanos de Jesús. Se quedaron afuera y enviaron a alguien a llamarlo,
32pues había mucha gente sentada alrededor de él.
33—¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? —respondió Jesús.
34Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió:
35Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.
Marcos 4
Parábola del sembrador
4:1-12 – Mt 13:1-15; Lc 8:4-10
4:13-20 – Mt 13:18-23; Lc 8:11-15
1De nuevo comenzó Jesús a enseñar a la orilla del lago. La multitud que se reunió para verlo era tan grande que él subió a una barca en el lago y allí se sentó, mientras toda la gente se quedaba en la orilla.
2Entonces se puso a enseñarles muchas cosas por medio de parábolas y, como parte de su instrucción, les dijo:
3«¡Pongan atención! Un sembrador salió a sembrar.
4Sucedió que, al esparcir él las semillas, una parte cayó junto al camino, llegaron los pájaros y se la comieron.
5Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esas semillas brotaron pronto porque la tierra no era profunda;
6pero cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y por no tener raíz se secaron.
7Otra parte de las semillas cayó entre espinos que, al crecer, ahogaron las plantas y no dieron fruto.
8Pero las otras semillas cayeron en buen terreno. Brotaron, crecieron y produjeron una cosecha que rindió hasta treinta, sesenta y cien veces más.
9»El que tenga oídos para oír, que oiga», añadió Jesús.
10Cuando se quedó solo, los doce y los que estaban alrededor de él hicieron preguntas sobre las parábolas.
11Él contestó:
12para que
»“por mucho que vean, no perciban;
por mucho que oigan, no entiendan;
13»¿No entienden esta parábola? —continuó Jesús—. ¿Cómo podrán, entonces, entender las demás?
14El sembrador siembra la palabra.
15Algunos son como lo sembrado junto al camino, donde se siembra la palabra. Tan pronto como la oyen, viene Satanás y les quita la palabra sembrada en ellos.
16Otros son como lo sembrado en terreno pedregoso: cuando oyen la palabra, de inmediato la reciben con alegría,
17pero como no tienen raíz, duran poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, enseguida se apartan de ella.
18Otros son como lo sembrado entre espinos: oyen la palabra,
19pero las preocupaciones de esta vida, el engaño de las riquezas y muchos otros malos deseos entran hasta ahogar la palabra, de modo que esta no llega a dar fruto.
20Pero otros son como lo sembrado en buen terreno: oyen la palabra, la aceptan y producen una cosecha que rinde treinta, sesenta y hasta cien veces más».
Una lámpara en una repisa
21También dijo: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de una vasija o debajo de la cama? ¿No es, por el contrario, para ponerla en un candelero?
22No hay nada escondido que no esté destinado a descubrirse; tampoco hay nada oculto que no esté destinado a ser revelado públicamente.
23El que tenga oídos para oír, que oiga.
24»Pongan mucha atención —añadió—. Con la medida con que midan a otros, se les medirá a ustedes y aún más se les añadirá.
25Al que tiene se le dará más; al que no tiene hasta lo que tiene se le quitará».
Salmos
Salmo 37:12-29
12Los malvados conspiran contra los justos
y rechinan los dientes contra ellos;
13pero el Señor se ríe de los malvados,
Jet
14Los malvados sacan la espada y tensan el arco
para abatir al pobre y al necesitado,
15Pero su propia espada les atravesará el corazón
Tet
16Más vale lo poco de un justo
que la abundancia de muchos malvados;
17porque el brazo de los malvados será quebrado,
Yod
18El Señor conoce la vida de los íntegros,
19En tiempos difíciles no serán avergonzados;
Caf
20Los malvados, los enemigos del Señor,
acabarán por ser destruidos;
desaparecerán como las flores silvestres,
Lámed
21Los malvados piden prestado y no pagan,
22Los benditos del Señor heredarán la tierra,
Mem
23El Señor afirma los pasos del hombre
cuando le agrada su modo de vivir;
24podrá tropezar, pero no caerá,
Nun
25Fui joven y ahora soy viejo,
pero nunca he visto al justo en el abandono
26Prestan siempre con generosidad;
Sámej
27Apártate del mal y haz el bien,
28Porque el Señor ama al justo
Ayin
El Señor los protegerá para siempre,
29Los justos heredarán la tierra
Pe
Proverbios
Proverbios 10:5
5El hijo prevenido se abastece en el verano,
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