Biblia en Un Año

 

La Lectura de Hoy

28 de junio de 2026
2 Reyes 13:1-14:29, Hechos 18:23-19:12, Salmo 146:1-10, Proverbios 18:2-3

Antiguo Testamento

2 Reyes 13:1-14:29
2 Reyes 13
Joacaz, rey de Israel
1En el año veintitrés del reinado de Joás, hijo de Ocozías, rey de Judá, Joacaz, hijo de Jehú, comenzó a reinar sobre Israel; reinó en Samaria diecisiete años.
2Joacaz hizo lo malo ante los ojos del Señor, pues siguió el mal ejemplo de Jeroboán, hijo de Nabat, y no se apartó del pecado con que este hizo pecar a Israel.
3Por eso la ira del Señor se encendió contra los israelitas y, por mucho tiempo, los puso bajo el poder de Jazael, rey de Aram, y de su hijo Ben Adad.
4Entonces Joacaz clamó al Señor, y él lo escuchó, pues vio la gran opresión del rey de Aram sobre Israel.
5El Señor les proveyó un libertador, de modo que los israelitas pudieron librarse del poder de los arameos y vivir tranquilos, como antes.
6Sin embargo, siguieron el mal ejemplo de la familia de Jeroboán y no se apartaron de los pecados con que este hizo pecar a Israel, y hasta dejaron en pie la imagen de la diosa Aserá, que estaba en Samaria.
7Del ejército no le habían quedado a Joacaz más que cincuenta jinetes, diez carros de combate y diez mil soldados de infantería, pues el rey de Aram había destruido el ejército, reduciéndolo a polvo.
8Los demás acontecimientos del reinado de Joacaz, y todo lo que hizo y su poderío, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
9Joacaz murió y fue sepultado con sus antepasados en Samaria. Y su hijo Joás lo sucedió en el trono.
Joás, rey de Israel
10En el año treinta y siete del reinado de Joás, rey de Judá, Joás, hijo de Joacaz, comenzó a reinar sobre Israel; reinó en Samaria dieciséis años.
11Joás hizo lo malo ante los ojos del Señor, pues siguió el mal ejemplo de Jeroboán, hijo de Nabat, y no se apartó de ninguno de los pecados con que este hizo pecar a Israel.
12Los demás acontecimientos del reinado de Joás, y todo lo que hizo y su poderío, incluso la guerra que sostuvo contra Amasías, rey de Judá, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
13Joás murió y fue sepultado con sus antepasados en Samaria con los reyes de Israel. Y Jeroboán lo sucedió en el trono.
La muerte de Eliseo
14Cuando Eliseo cayó enfermo de muerte, Joás, rey de Israel, fue a verlo. Echándose sobre él, lloró y exclamó:
―¡Padre mío, padre mío, carro y jinete poderoso de Israel!
15Eliseo le dijo:
―Consigue un arco y varias flechas.
Joás así lo hizo.
16Luego Eliseo le dijo:
―Empuña el arco.
Cuando el rey empuñó el arco, Eliseo puso las manos sobre las del rey
17y le dijo:
―Abre la ventana que da hacia el oriente.
Joás la abrió, y Eliseo le ordenó:
―¡Dispara!
Así lo hizo. Entonces Eliseo declaró:
―¡Flecha victoriosa del Señor! ¡Flecha victoriosa contra Aram! ¡Tú vas a derrotar a los arameos en Afec hasta acabar con ellos!
18Así que toma las flechas —añadió.
El rey las tomó, entonces Eliseo le ordenó:
―¡Golpea el suelo!
Joás golpeó el suelo tres veces y se detuvo.
19Ante eso, el hombre de Dios se enojó y le dijo:
―Debiste haber golpeado el suelo cinco o seis veces; entonces habrías derrotado a los arameos hasta acabar con ellos. Pero ahora los derrotarás solo tres veces.
20Después de esto, Eliseo murió y fue sepultado.
Cada año, bandas armadas de moabitas invadían el país.
21En cierta ocasión, unos israelitas iban a enterrar a un muerto, pero de pronto vieron a esas bandas y echaron el cadáver en la tumba de Eliseo. Cuando el cadáver tocó los huesos de Eliseo, ¡el hombre recobró la vida y se puso de pie!
Jazael oprime a los israelitas
22Durante el reinado de Joacaz, Jazael, rey de Aram, oprimió a los israelitas.
23Sin embargo, el Señor tuvo misericordia de ellos. Por causa del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob, se compadeció de los israelitas y los preservó, y hasta el día de hoy no ha querido destruirlos ni arrojarlos de su presencia.
24Cuando murió Jazael, rey de Aram, lo sucedió en el trono su hijo Ben Adad.
25Entonces Joás, hijo de Joacaz, logró rescatar del poder de Ben Adad las ciudades que este le había arrebatado a Joacaz. En tres ocasiones Joás logró derrotarlo, de modo que pudo recuperar las ciudades de Israel.
2 Reyes 14
Amasías, rey de Judá
14:1‑7 – 2Cr 25:1‑4,11‑12
14:8‑22 – 2Cr 25:17–26:2
1En el segundo año de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel, Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar.
2Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén veintinueve años. Su madre era Joadán, oriunda de Jerusalén.
3Amasías hizo lo que agrada al Señor, aunque no como lo había hecho su antepasado David. En todo siguió el ejemplo de su padre Joás.
4Sin embargo, no se quitaron los altares paganos, sino que el pueblo siguió ofreciendo sacrificios y quemando incienso en ellos.
5Después de afianzarse en el poder, Amasías mató a los ministros que habían asesinado a su padre el rey.
6Sin embargo, según lo que ordenó el Señor, no mató a los hijos de los asesinos, pues está escrito en el libro de la Ley de Moisés: «No se les dará muerte a los padres por la culpa de sus hijos ni se les dará muerte a los hijos por la culpa de sus padres. Cada uno morirá por su propio pecado».
7Amasías derrotó a diez mil edomitas en el valle de la Sal; también conquistó la ciudad de Selá y le puso por nombre Joctel, que es como se conoce hasta el día de hoy.
8Por aquel tiempo, Amasías envió mensajeros a Joás, hijo de Joacaz y nieto de Jehú, rey de Israel, con este reto: «¡Ven acá, para que nos enfrentemos!».
9Pero Joás, rey de Israel, le respondió a Amasías, rey de Judá: «El cardo del Líbano le mandó este mensaje al cedro: “¡Entrega a tu hija como esposa a mi hijo!”. Pero luego pasaron por allí las fieras del Líbano y aplastaron el cardo.
10De hecho, has derrotado a los edomitas y actúas con arrogancia. Está bien, jáctate si quieres, pero quédate en casa. ¿Para qué provocas una desgracia que significará tu perdición y la de Judá?».
11Amasías no le hizo caso. Así que Joás, rey de Israel, marchó a Bet Semes, que está en Judá, para enfrentarse con él.
12Los israelitas vencieron a los de Judá, y estos huyeron a sus casas.
13En Bet Semes, Joás, rey de Israel, capturó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás y nieto de Ocozías. Luego fue a Jerusalén y derribó cuatrocientos codos de la muralla, desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la Esquina.
14Además, se apoderó de todo el oro, la plata y los utensilios que estaban en el templo del Señor y en los tesoros del palacio real. También tomó rehenes y regresó a Samaria.
15Los demás acontecimientos del reinado de Joás, todo lo que hizo y su poderío, incluso la guerra que sostuvo contra Amasías, rey de Judá, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
16Joás murió y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. Y su hijo Jeroboán lo sucedió en el trono.
17Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, sobrevivió quince años a Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel.
18Los demás acontecimientos del reinado de Amasías están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá.
19Como se tramó una conspiración contra él en Jerusalén, Amasías huyó a Laquis; pero lo persiguieron y allí lo mataron.
20Luego lo llevaron a caballo hasta Jerusalén, la Ciudad de David, y allí fue sepultado con sus antepasados.
21Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, que tenía dieciséis años, y lo proclamó rey en lugar de su padre Amasías.
22Y fue Uzías quien, después de la muerte del rey Amasías, reconstruyó la ciudad de Elat y la reincorporó a Judá.
Jeroboán II, rey de Israel
23En el año quince del reinado de Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, Jeroboán, hijo de Joás, rey de Israel, comenzó a reinar; reinó en Samaria cuarenta y un años.
24Jeroboán hizo lo malo ante los ojos del Señor, pues no se apartó de ninguno de los pecados con que Jeroboán, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
25Él fue quien restableció las fronteras de Israel desde Lebó Jamat hasta el mar del Arabá, según la palabra que el Señor, Dios de Israel, había dado a conocer por medio de su siervo Jonás, hijo de Amitay, el profeta de Gat Jefer.
26Porque el Señor había visto que todos los habitantes de Israel, esclavos o libres, sufrían amargamente, y no había nadie que los ayudara.
27Pero el Señor los salvó por medio de Jeroboán, hijo de Joás, pues había dicho que no borraría de la tierra el nombre de Israel.
28Los demás acontecimientos del reinado de Jeroboán, y todo lo que hizo y su poderío, incluso sus guerras en las que recuperó para Israel a Damasco y a Jamat, que habían pertenecido a Judá, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
29Jeroboán murió y fue sepultado con sus antepasados, los reyes de Israel. Y su hijo Zacarías lo sucedió en el trono.

Nuevo Testamento

Hechos 18:23-19:12
23Después de pasar algún tiempo allí, Pablo se fue a visitar una por una las congregaciones de Galacia y Frigia, animando a todos los discípulos.
24Por aquel entonces llegó a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría. Era un hombre ilustrado y poderoso en el uso de las Escrituras.
25Había sido instruido en el camino del Señor, y con gran fervor hablaba y enseñaba con la mayor exactitud acerca de Jesús, aunque conocía solo el bautismo de Juan.
26Comenzó a hablar valientemente en la sinagoga. Al oírlo Priscila y Aquila, lo tomaron a su cargo y le explicaron con mayor precisión el camino de Dios.
27Como Apolos quería pasar a Acaya, los hermanos lo animaron y les escribieron a los discípulos de allá para que lo recibieran. Cuando llegó, ayudó mucho a quienes por la gracia habían creído,
28pues refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús es el Cristo.
Hechos 19
Pablo en Éfeso
1Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo recorrió las regiones del interior y llegó a Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos.
2―¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron? —les preguntó.
―No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo —respondieron.
3―Entonces, ¿qué bautismo recibieron? —preguntó.
―El bautismo de Juan —respondieron.
4Pablo les explicó:
―Juan bautizó con un bautismo de arrepentimiento, y a la gente le indicaba que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús.
5Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6Cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos, y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.
7Eran en total unos doce hombres.
8Pablo entró en la sinagoga y habló allí con toda valentía durante tres meses. Discutía acerca del reino de Dios, tratando de convencerlos,
9pero algunos se negaron obstinadamente a creer, y ante la congregación hablaban mal del Camino. Así que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatía en la escuela de Tirano.
10Esto continuó por espacio de dos años, de modo que todos los judíos y los que no eran judíos que vivían en la provincia de Asia llegaron a escuchar la palabra del Señor.
11Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo,
12a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo, y quedaban sanos de sus enfermedades; también los espíritus malignos salían de ellos.

Salmos

Salmo 146:1-10
Salmo 146
Salmo 146
1¡Aleluya!
Alaba, alma mía, al Señor.
2Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras haya aliento en mí, cantaré salmos a mi Dios.
3No pongan su confianza en gente poderosa,
en simples mortales, que no pueden salvar.
4Exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
y ese mismo día se arruinan sus planes.
5Dichoso aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob,
cuya esperanza está en el Señor su Dios,
6que hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos
y que siempre mantiene la verdad.
7El Señor hace justicia a los oprimidos,
da de comer a los hambrientos
y pone en libertad a los cautivos.
8El Señor da vista a los ciegos,
el Señor levanta a los agobiados,
el Señor ama a los justos.
9El Señor protege al extranjero
y sostiene al huérfano y a la viuda,
pero frustra los planes de los malvados.
10¡Oh Sion, que el Señor reine para siempre!
¡Que tu Dios reine por todas las generaciones!
¡Aleluya!

Proverbios

Proverbios 18:2-3
2Al necio no le complace la inteligencia;
tan solo hace alarde de su propia opinión.
3Con la maldad viene el desprecio
y con la vergüenza llega la deshonra.

 
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