Biblia en Un Año

 

La Lectura de Hoy

30 de agosto de 2026
Job 34:1-36:33, 2 Corintios 4:1-12, Salmo 44:1-8, Proverbios 22:10-12

Antiguo Testamento

Job 34:1-36:33
Job 34
El segundo discurso de Eliú
1También dijo Eliú:
2«Ustedes los sabios, escuchen mis palabras;
ustedes los instruidos, préstenme atención.
3El oído saborea las palabras,
como el paladar prueba la comida.
4Procuremos discernir juntos lo que es justo
y aprender lo que es bueno.
5»Job alega: “Soy inocente,
pero Dios se niega a hacerme justicia.
6Soy considerado mentiroso,
a pesar de que soy justo;
sus flechas me hieren de muerte,
a pesar de que no he pecado”.
7¿Dónde hay alguien como Job,
que tiene el sarcasmo a flor de labios?
8Le encanta hacer amistad con los malhechores
y andar en compañía de los malvados.
9¡Y nos alega que ningún provecho saca el hombre
tratando de agradar a Dios!
10»Escúchenme, hombres entendidos:
¡es inconcebible que Dios haga lo malo,
que el Todopoderoso cometa injusticias!
11Dios paga al hombre según sus obras;
lo trata como se merece.
12¡Ni pensar que Dios actúe con maldad!
¡El Todopoderoso no pervierte la justicia!
13¿Quién le dio poder sobre la tierra?
¿Quién lo puso a cargo de todo el mundo?
14Si pensara en retirarnos su espíritu,
en quitarnos su aliento de vida,
15todo el género humano perecería,
¡la humanidad entera volvería a ser polvo!
16»Escucha esto, si eres entendido;
presta atención a lo que digo.
17¿Puede acaso gobernar quien detesta la justicia?
¿Condenarás entonces al Dios justo y poderoso,
18al que dice a los reyes: “No valen nada”
y a los nobles: “Malvados”?
19Dios no se muestra parcial con los príncipes
ni favorece a los ricos más que a los pobres.
¡Unos y otros son obra de sus manos!
20Mueren de pronto, en medio de la noche;
la gente se estremece y muere;
los poderosos son derrocados
sin intervención humana.
21»Los ojos de Dios ven los caminos del hombre;
él vigila cada uno de sus pasos.
22No hay lugares oscuros ni sombras profundas
que puedan esconder a los malhechores.
23Dios no tiene que examinarlos
para someterlos a juicio.
24No tiene que indagar para derrocar a los poderosos
y sustituirlos por otros.
25Dios toma nota de todo lo que hacen;
por la noche los derroca y quedan aplastados;
26los castiga por su maldad
para escarmiento de todos,
27pues dejaron de seguirlo
y no tomaron en cuenta sus caminos.
28Hicieron llegar a su presencia
el clamor de los pobres y necesitados,
y Dios lo escuchó.
29¿Pero quién puede condenarlo
si él decide guardar silencio?
¿Quién puede verlo si oculta su rostro?
Él está por encima de pueblos y personas,
30para que no reinen los impíos
ni le tiendan trampas a su pueblo.
31»Supongamos que le dijeras:
“Soy culpable; no volveré a ofenderte.
32Enséñame lo que no alcanzo a percibir;
si he cometido algo malo, no volveré a hacerlo”.
33¿Tendría Dios que recompensarte
como tú quieres que lo haga,
aunque lo hayas rechazado?
No seré yo quien lo decida, sino tú,
así que expresa lo que piensas.
34»Que me digan los sabios
y ustedes los entendidos que me escuchan:
35“Job no sabe lo que dice;
en sus palabras no hay inteligencia”.
36¡Que sea Job examinado al máximo,
pues como un malvado ha respondido!
37A su pecado ha añadido rebeldía;
en nuestra propia cara se ha burlado de nosotros
y se ha excedido en sus palabras contra Dios».
Job 35
El tercer discurso de Eliú
1Además, Eliú dijo:
2«Job, ¿crees tener la razón? Afirmas:
“Mi justicia es mayor que la de Dios”.
3Te atreves a preguntarle:
“¿Qué ventaja tengo,
y en qué te beneficias si no peco?”.
4»Pues bien, voy a responderles
a ti y a tus amigos.
5Mira hacia el cielo y fíjate bien;
contempla las nubes en lo alto.
6Si pecas, ¿en qué afectas a Dios?
Si multiplicas tus faltas, ¿en qué lo dañas?
7Si actúas con justicia, ¿qué puedes darle?
¿Qué puede recibir de parte tuya?
8Hagas el mal o hagas el bien,
los únicos afectados por tu justicia serán tus semejantes.
9»Todo el mundo clama bajo el peso de la opresión
y pide ser librado del brazo de los poderosos.
10Pero nadie dice: “¿Dónde está Dios, mi Hacedor,
que me inspira cánticos por las noches,
11que nos enseña más que a las bestias del campo,
que nos hace más sabios que las aves del cielo?”.
12Si Dios no responde al clamor de la gente,
es por la arrogancia de los malvados.
13Dios no escucha sus vanas peticiones;
el Todopoderoso no les presta atención.
14Aun cuando digas que no puedes verlo,
tu caso está delante de él y debes aguardarlo.
15Tú dices que Dios no se enoja ni castiga
y que no se da cuenta de tanta iniquidad;
16pero tú, Job, abres la boca y dices tonterías;
hablas mucho y no sabes lo que dices».
Job 36
El cuarto discurso de Eliú
1Eliú continuó diciendo:
2«Ten un poco más de paciencia conmigo y te mostraré
que aún quiero decir más en favor de Dios.
3Mi conocimiento proviene de muy lejos;
voy a demostrar que mi Hacedor está en lo justo.
4Te aseguro que no hay falsedad en mis palabras;
¡tienes ante ti a la sabiduría en persona!
5»Dios es poderoso, pero no rechaza a nadie;
Dios es poderoso y firme en su propósito.
6Al malvado no lo mantiene con vida;
al afligido le hace justicia.
7Cuida siempre de los justos;
los hace reinar en compañía de reyes
y los exalta para siempre.
8Pero, si son encadenados,
si la aflicción los domina,
9Dios denuncia sus acciones
y la arrogancia de su pecado.
10Les hace prestar oído a la corrección
y les pide que se aparten del mal.
11Si ellos obedecen y le sirven,
pasan el resto de su vida en prosperidad;
pasan felices los años que les quedan.
12Pero, si no le hacen caso,
sin darse cuenta, cruzarán el umbral de la muerte.
13»Los de corazón impío abrigan resentimiento;
no piden ayuda aun cuando Dios los ata.
14Mueren en la flor de la vida,
entre los que se prostituyen en los santuarios.
15A los que sufren, Dios los libra mediante el sufrimiento;
se vale de la aflicción para instruirlos.
16»Dios te atrae para sacarte de las fauces de la angustia,
te lleva a un lugar amplio y espacioso,
y llena tu mesa con la mejor comida.
17Pero tú te has ganado el juicio que merecen los impíos;
el juicio y la justicia te tienen atrapado.
18Cuídate de no dejarte seducir por las riquezas;
no te dejes desviar por el soborno.
19Tus grandes riquezas no podrán sostenerte,
ni tampoco todos tus esfuerzos.
20No ansíes que caiga la noche
cuando la gente es arrancada de su sitio.
21Cuídate de no inclinarte a la maldad,
pues, por haberla preferido, ahora sufres.
22»Dios es exaltado por su poder.
¿Qué maestro hay que se le compare?
23¿Quién puede pedirle cuentas de sus actos?
¿Quién puede decirle que ha actuado mal?
24No te olvides de exaltar sus obras,
que con cánticos han sido alabadas.
25Todo el género humano puede contemplarlas,
aunque solo desde lejos.
26¡Tan grande es Dios que no lo conocemos!
¡Incontable es el número de sus años!
27ȃl atrae las gotas de agua
que fluyen como lluvia hacia los manantiales;
28las nubes derraman su lluvia,
que cae a raudales sobre el género humano.
29¿Quién entiende la extensión de las nubes
y el estruendo que sale de su morada?
30Vean a Dios esparcir su luz en torno suyo
y bañar con ella las profundidades del océano.
31Gobierna a las naciones de esa manera
y les da comida en abundancia.
32Toma entre sus manos el relámpago
y le ordena dar en el blanco.
33Su trueno anuncia la inminente tormenta
y hasta el ganado presagia su llegada.

Nuevo Testamento

2 Corintios 4:1-12
2 Corintios 4
Tesoros en vasijas de barro
1Por esto, ya que por la misericordia de Dios tenemos este ministerio, no nos desanimamos.
2Más bien, hemos renunciado a todo lo vergonzoso que se hace a escondidas; no actuamos con engaño ni torcemos la palabra de Dios. Al contrario, mediante la clara exposición de la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana en la presencia de Dios.
3Pero, si nuestro evangelio está encubierto, lo está para los que se pierden.
4El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
5No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús.
6Porque Dios, que dijo: «¡Que la luz resplandezca en las tinieblas!», hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Jesucristo.
7Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.
8Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados;
9perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.
10Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo.
11Pues a nosotros, los que vivimos, siempre se nos entrega a la muerte por causa de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo mortal.
12Así que la muerte actúa en nosotros y en ustedes, la vida.

Salmos

Salmo 44:1-8
Salmo 44
Salmo 44
Al director musical. Masquil de los hijos de Coré.
1Oh Dios, nuestros oídos han oído
y nuestros antepasados nos han contado
las proezas que realizaste en sus días,
en aquellos tiempos pasados:
2con tu propia mano expulsaste a las naciones
y en su lugar plantaste a nuestros antepasados;
aplastaste a aquellos pueblos,
y a nuestros antepasados los hiciste prosperar.
3Porque no fue su espada la que conquistó la tierra
ni fue su brazo el que les dio la victoria:
fue tu brazo, tu mano derecha;
fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.
4Solo tú eres mi Rey y mi Dios.
¡Decreta las victorias de Jacob!
5Por ti derrotamos a nuestros enemigos;
en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.
6Yo no confío en mi arco
ni puede mi espada darme la victoria;
7tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos,
y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.
8¡Por siempre nos gloriaremos en Dios!
¡Por siempre alabaremos tu nombre! Selah

Proverbios

Proverbios 22:10-12
10Despide al insolente, y se irá la discordia;
cesarán los pleitos y los insultos.
11El que ama la sinceridad del corazón y tiene gracia al hablar
tendrá por amigo al rey.
12Los ojos del Señor protegen el saber,
pero desbaratan las palabras del traidor.

 
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