Biblia en Un Año

 

La Lectura de Hoy

9 de octubre de 2026
Jeremías 12:1-14:10, 1 Tesalonicenses 1:1-2:8, Salmo 79:1-13, Proverbios 24:30-34

Antiguo Testamento

Jeremías 12:1-14:10
Jeremías 12
La queja de Jeremías
1Tú, Señor, eres justo
cuando argumento contigo.
Sin embargo, quisiera exponerte algunas cuestiones de justicia.
¿Por qué prosperan los malvados?
¿Por qué viven tranquilos los traidores?
2Tú los plantas, y ellos echan raíces;
crecen y dan fruto.
Te tienen a flor de labio,
pero estás lejos de su corazón.
3A mí, Señor, tú me conoces;
tú me ves y has examinado mi corazón para contigo.
Arrástralos, como ovejas al matadero;
apártalos para el día de la matanza.
4¿Hasta cuándo estará seca la tierra,
y marchita la hierba de todos los campos?
Los animales y las aves se mueren
por la maldad de los que habitan el país,
quienes se atreven a decir:
«Dios no verá nuestro fin».
La respuesta de Dios
5«Si corriste con los de a pie
e hicieron que te cansaras,
¿cómo competirás con los caballos?
Si tropiezas en una tierra tranquila,
¿qué harás en la espesura del Jordán?
6Aun tus hermanos, los de tu propia familia,
te han traicionado
y gritan contra ti.
Por más que te digan cosas agradables,
no confíes en ellos.
7»He abandonado mi casa,
he rechazado mi herencia,
he entregado al amor de mi vida
en poder de sus enemigos.
8Mi heredad se ha comportado conmigo
como león en la selva.
Lanza rugidos contra mí;
por eso la aborrezco.
9Mi heredad es para mí
como un ave de muchos colores
acosada por las aves de rapiña.
¡Vayan y reúnan a todos los animales salvajes!
¡Tráiganlos para que la devoren!
10Muchos pastores han destruido mi viña,
han pisoteado mi terreno;
han hecho de mi hermosa parcela
un desierto desolado.
11La han dejado en ruinas,
seca y desolada ante mis ojos;
todo el país ha sido arrasado
porque a nadie le importa.
12Sobre todas las lomas desoladas
vinieron depredadores.
La espada del Señor destruirá el país
de un extremo al otro
y nadie estará seguro.
13Sembraron trigo y cosecharon espinos;
¡de nada les valió su esfuerzo!
Por causa de la ardiente ira del Señor
se avergonzarán de sus cosechas».
14Así dice el Señor: «En cuanto a todos los vecinos malvados que tocaron la heredad que le di a mi pueblo Israel, los arrancaré de sus tierras, y a la tribu de Judá la quitaré de en medio de ellos.
15Después de que los haya desarraigado, volveré a tener compasión de ellos; los haré regresar, cada uno a su heredad y a su propia tierra.
16Y, si aprenden bien los caminos de mi pueblo y, si así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, aprenden a jurar por mi nombre y dicen: “Tan cierto como que el Señor vive”, entonces serán establecidos en medio de mi pueblo.
17Pero a la nación que no obedezca, la desarraigaré por completo y la destruiré», afirma el Señor.
Jeremías 13
El cinturón de lino
1Así me dijo el Señor: «Ve y cómprate un cinturón de hilo de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en agua».
2Conforme a la instrucción del Señor, compré el cinturón y me lo puse en la cintura.
3Entonces la palabra del Señor vino a mí y me dijo por segunda vez:
4«Toma el cinturón que has comprado y que tienes puesto en la cintura; ve a Perat y escóndelo allí, en la grieta de una roca».
5Fui entonces y lo escondí en Perat, tal como el Señor me lo había ordenado.
6Al cabo de muchos días, el Señor me dijo: «Ve a Perat y busca el cinturón que te mandé esconder allí».
7Fui a Perat, cavé y saqué el cinturón del lugar donde lo había escondido, pero ya estaba podrido y no servía para nada.
8Entonces la palabra del Señor vino a mí y me dijo:
9«Así dice el Señor: “De esta misma manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén.
10Este pueblo malvado, que se niega a obedecerme, que sigue la terquedad de su corazón y va tras otros dioses para servirlos y adorarlos, será como este cinturón, que no sirve para nada.
11Porque así como el cinturón se ajusta a la cintura de una persona, así procuré que todo Israel y todo Judá se ajustaran a mí —afirma el Señor—, para que fueran mi pueblo y mi renombre, mi honor y mi gloria. ¡Pero no obedecieron!”.
Los cántaros rotos
12»Diles también lo siguiente: “Así dice el Señor, el Dios de Israel: ‘Todo cántaro se llenará de vino’ ”. Y, si ellos te dicen: “¿Acaso no sabemos bien que todo cántaro se debe llenar de vino?”,
13entonces les responderás que así dice el Señor: “Haré que queden completamente borrachos todos los habitantes de este país: a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén.
14Haré que se despedacen unos a otros, padres e hijos por igual. No les tendré piedad ni lástima, sino que los destruiré sin compasión”», afirma el Señor.
Advertencia oportuna
15¡Escúchenme, préstenme atención!
¡No sean soberbios,
porque el Señor mismo lo ha dicho!
16Glorifiquen al Señor su Dios,
antes de que haga venir la oscuridad
y ustedes tropiecen contra los montes sombríos.
Ustedes esperan la luz,
pero él la cambiará en sombras mortales;
la convertirá en densa oscuridad.
17Pero, si ustedes no obedecen,
lloraré en secreto
por causa de su orgullo;
mis ojos llorarán amargamente
y se desharán en lágrimas,
porque el rebaño del Señor será llevado al cautiverio.
18Di al rey y a la reina madre:
«¡Humíllense, siéntense en el suelo,
que ya no ostentan sobre su cabeza
la corona de gloria!».
19Las ciudades del Néguev están cerradas
y no hay quien abra sus puertas.
Todo Judá se ha ido al destierro,
exiliado en su totalidad.
20Alcen los ojos y miren
a los que vienen del norte.
¿Dónde está el rebaño que te fue confiado,
el rebaño que era tu orgullo?
21¿Qué dirás cuando el Señor te imponga como jefes
a los que tú mismo enseñaste a ser tus aliados predilectos?
¿No tendrás dolores
como de mujer de parto?
22Y, si preguntas:
«¿Por qué me pasa esto?»,
¡por tus muchos pecados
te han arrancado las faldas
y han maltratado tu cuerpo!
23¿Puede el etíope cambiar de piel
o el leopardo quitarse sus manchas?
¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien,
acostumbrados como están a hacer el mal!
24«Los dispersaré como a la paja
que arrastra el viento del desierto.
25Esto es lo que te ha tocado como recompensa,
la porción que he medido para ti»,
afirma el Señor,
«pues me has olvidado
y has confiado en la mentira.
26¡Yo te alzaré las faldas hasta cubrirte el rostro
y descubrir tu vergüenza!
27He visto tus adulterios,
tus relinchos,
tu prostitución desvergonzada y tus abominaciones,
en los campos y sobre las colinas.
¡Ay de ti, Jerusalén!
¿Hasta cuándo seguirás en tu impureza?».
Jeremías 14
Sequía, hambre y espada
1Esta es la palabra del Señor, que vino a Jeremías con motivo de la sequía:
2«Judá está de luto
y sus ciudades desfallecen;
hay lamentos en el país,
y sube el clamor de Jerusalén.
3Los nobles mandan por agua a sus siervos
y estos van a las cisternas,
pero no la encuentran.
Decepcionados y confundidos,
vuelven con sus cántaros vacíos
y con la cabeza cubierta.
4El suelo está agrietado,
porque no llueve en la tierra.
Decepcionados están los agricultores,
con la cabeza cubierta.
5Aun las ciervas en el campo
abandonan a sus crías
por falta de pastos.
6Parados sobre las lomas desoladas
y con los ojos desfallecientes,
los asnos salvajes olfatean el viento como chacales
porque ya no tienen hierba».
7Aunque nuestras iniquidades nos acusan,
actúa en razón de tu nombre, oh Señor.
Muchas son nuestras infidelidades;
contra ti hemos pecado.
8Tú, esperanza y salvación de Israel
en momentos de angustia,
¿por qué actúas en nuestra tierra como un extraño,
como un viajero que solo pasa la noche?
9¿Por qué te comportas como un hombre tomado por sorpresa,
como un guerrero impotente para salvar?
Señor, tú estás en medio de nosotros
y se nos llama por tu nombre;
¡no nos abandones!
10Así dice el Señor acerca de este pueblo:
«Les encanta vagabundear;
no refrenan sus pies.
Por eso yo no los acepto,
sino que voy a recordar sus iniquidades
y a castigar sus pecados».

Nuevo Testamento

1 Tesalonicenses 1:1-2:8
1 Tesalonicenses 1
1Pablo, Silvano y Timoteo,
a la iglesia de los tesalonicenses, unida a Dios el Padre y al Señor Jesucristo:
Gracia y paz a ustedes.
Acción de gracias por los tesalonicenses
2Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones.
3Los recordamos constantemente delante de nuestro Dios y Padre a causa de la obra realizada por su fe, el trabajo motivado por su amor y la constancia sostenida por su esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
4Hermanos amados de Dios, sabemos que él los ha escogido,
5porque nuestro evangelio les llegó no solo con palabras, sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y con profunda convicción. Como bien saben, estuvimos entre ustedes buscando su bien.
6Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor cuando, a pesar de mucho sufrimiento, recibieron el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo.
7De esta manera se constituyeron en ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
8Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha proclamado no solo en Macedonia y en Acaya, sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos nada.
9Porque todos ellos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron y cómo se convirtieron a Dios. Dejaron los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero,
10y esperan del cielo a su Hijo Jesús, quien resucitó y nos libra del castigo venidero.
1 Tesalonicenses 2
El ministerio de Pablo en Tesalónica
1Hermanos, bien saben que nuestra visita a ustedes no fue un fracaso.
2Y saben también que, a pesar de las aflicciones e insultos que antes sufrimos en Filipos, cobramos confianza en nuestro Dios y nos atrevimos a comunicarles el evangelio en medio de una gran lucha.
3Nuestra exhortación no se origina en el error ni en malas intenciones; tampoco procura engañar a nadie.
4Al contrario, hablamos como hombres a quienes Dios aprobó y les confió el evangelio: no tratamos de agradar a la gente, sino a Dios que examina nuestro corazón.
5Como saben, nunca hemos recurrido a las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo.
6Tampoco hemos buscado honores de nadie, ni de ustedes ni de otros.
7Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos,
8así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no solo el evangelio de Dios, sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos!

Salmos

Salmo 79:1-13
Salmo 79
Salmo 79
Salmo de Asaf.
1Oh Dios, los pueblos paganos han invadido tu herencia;
han profanado tu santo templo,
han dejado en ruinas a Jerusalén.
2Han entregado los cadáveres de tus siervos
como alimento de las aves del cielo;
han destinado los cuerpos de tus fieles
para comida de los animales salvajes.
3Por toda Jerusalén han derramado su sangre,
como si derramaran agua,
y no hay quien entierre a los muertos.
4Hemos quedado en ridículo ante nuestros vecinos;
somos la burla y el escarnio de los que nos rodean.
5¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar enojado para siempre?
¿Arderá tu celo como el fuego?
6¡Descarga tu ira sobre las naciones que no te reconocen,
sobre los reinos que no invocan tu nombre!
7Porque a Jacob se lo han devorado
y al país lo han dejado en ruinas.
8No tomes en cuenta los pecados de nuestros antepasados;
¡venga pronto tu misericordia a nuestro encuentro,
porque estamos totalmente abatidos!
9Oh Dios y Salvador nuestro,
por la gloria de tu nombre, ayúdanos;
por la gloria de tu nombre, líbranos y perdona nuestros pecados.
10¿Por qué van a decir las naciones:
«Dónde está su Dios»?
Permítenos ver y muéstrales a los pueblos paganos
cómo tomas venganza de la sangre de tus siervos.
11Que lleguen a tu presencia los quejidos de los cautivos,
y por la fuerza de tu brazo salva a los condenados a muerte.
12Señor, haz que reciban nuestros vecinos,
siete veces y en carne propia,
la burla con que ellos te insultaron.
13Y nosotros, tu pueblo y ovejas de tu prado,
te alabaremos por siempre;
de generación en generación
cantaremos tus alabanzas.

Proverbios

Proverbios 24:30-34
30Pasé por el campo del perezoso,
por la viña del falto de juicio.
31Había espinas por todas partes;
la hierba cubría el terreno,
y el lindero de piedras estaba en ruinas.
32Guardé en mi corazón lo observado
y de lo visto saqué una lección:
33un corto sueño, una breve siesta,
un pequeño descanso, cruzado de brazos…
34¡y te asaltará la pobreza como un bandido
y la escasez, como un hombre armado!

 
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